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martes, 20 de noviembre de 2018

Carta No.8

Querida Juliana y querida Antonia
Este ejercicio escritural que realizo a diario para no perder la practica de escribir y producir ficción, en algún momento puede ser confundido por personas mal intencionadas que pretenden ver en mi alguna perversión. Ustedes dos y yo sabemos que es una forma de manifestar sentimientos y fantasías con que calmar el deseo devorador que siento a diario por escribir. Naturalmente en este ejercicio va muy ligado sentimientos que tú, juliana o Antonia, han despertado en lo más profundo de mi ser, 

Ustedes Juliana y Antonia, no pretendan encontrar en mis cartas nada extraordinario en cuanto a literatura se refiere, pues no preparo anticipadamente lo que les digo, si no que improviso directamente al teclear en mi portatil. No me importa la calidad del texto, solo quiero develar de mi alma de poeta y de escritor algunas ideas o actos sacados de la realidad que me circunda o de mis interioridades llenas de fantasía, por ello habrá errores de sintaxis, inclusive errores ortográficos que, tal vez, algún día corrija.

Lo que quiero que quede claro, es que entre verdades y fantasías, iré construyendo estos textos que llamo cartas y que van dirigido a tí, mi querida Juliana y a tí mi querida Antonia, sin saber a ciencia cierta a cual de las dos se las dedico, pues sigo confundido, sin saber todavía cual de ustedes es real o fantasía. 

lunes, 19 de noviembre de 2018

Carta No.7

Querida Juliana y querida Toña
Ahora escribo para ambas, y lo seguiré haciendo hasta que despeje las dudas que me agobian y que se presentan en mis sueños. Una noche, cuando todavía una de ustedes me contestaba el chat en las redes sociales, me atreví de improvisar un poema, donde decía que esa noche soñaría contigo y que de mi sueño partiría hasta tu lecho y me acostaría a tu lado.
Te dije que con mucha suavidad y ternura besaría tus labios y que recostaría mi cabeza sobre tu pecho, que escucharía el palpitar acelerado de tu corazón y que mi mano tibia rozaría tus senos. Que acariciaría tus pezones con mucha ternura.
Que bajaría mi mano lentamente desde tu pecho hasta tu ombligo y que me detendría ahí jugueteando en tu vientre plano para después lentamente bajar bajar hasta tu sexo, el que acariciaria delicadamente hasta lograr tu máxima excitación.
Finalmente acercaría mi sexo a tu sexo y delicadamente te penetraría con mucha suavidad hasta lograr tu orgasmo.
Te molestaste e inventaste una historia, yo me preocupé, tenía miedo de perder la comunicación contigo. Luego hice varios intentos hasta que con una manito arriba me diste de nuevo la oportunidad de continuar el dialogo. Un dialogo de sordos pues soy el único que escribe. Tal vez eso es lo que ha ocasionado mi delirio, pues no sé si hablo con Juliana o con Antonia mi personaje de fantasía en mi cuento.
De todas maneras me he dado cuenta que no lees este blog o mis cartas, pero eso ya no me importa, seguiré escribiéndolas así no la leas tú, tal vez cuando permita que todos la lean alguién, tú, Antonia u otra persona se interesarán por leerlas y comentarlas.
Hasta mañana, así no leas.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Carta No.6

Querida Juliana

Te cuento que hoy por hoy sufro una gran confusión, no sé si todos los poetas la sufren, pero yo la sufro en gran medida, ya que al momento de sentarme a escribir esta carta comienzo a dudar, si tú realmente existes o si la que existe es Toña la muchacha de mi cuento.
He caído en alucinaciones nocturnas donde no sé si sueño o estoy despierto y en dichos sueños unas veces hablo contigo y otras veces con Toña, total son tan reales mis sueños que comienzo a desvariar sin saber a ciencia cierta si estoy despierto soñando o en mi sueño siento estar despierto, total en cada uno de esos episodios apareces tú, la Juliana que creí que se parecía a Toña y otras veces aparece la joven provocativa Toña pareciéndose a tí.
De toña lo único que tengo es la imágen tuya y de tí la visión idílica que tengo de Toña y como en la realidad ninguna de las dos conversa conmigo, me valgo entonces de la imaginación y converso con ambas en distintos momentos y en distintos sueños. Hoy por lo menos no sé si te escribo a tí que te pareces a Toña o le escribo a la Toña que se parece a tí.
Solo espero que una de las dos me aclare los pensamientos y que no me dejen perdidos en el laberinto de mi delirio. 
Un abrazo para las dos.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Carta No.5

Querida Juliana.
 Hoy quiero continuar con el relato de lo nuestro.

Recuerdo que te preguntaba por tus senos, cómo eran, duros, suaves, morenos, rosados, y recuerdo también tus respuestas y que al rato me dijiste que no te preguntara más. Eso me defraudó, pues yo te había contado que estaba en el proceso de hacer un poema y necesitaba una visión de unos pechos jóvenes y vírgenes y que mi ideal eran los tuyos.
Quería que mi poema definiera tus senos, los que aún sin haber visto nunca los idealizaba, por eso no contento con tu respuesta, días después te pedí una fotos donde estuvieras con escote , ya que nunca te había visto así y quería ver por lo menos el nacimiento de tus senos para formarme una idea de cómo eran.
Recuerdo que me dijiste que no tenías vestido con escote, que no te gustaban y que siempre usabas polo y blusas cerradas. Entonces te pedí que te hicieras una selfie tomada desde arriba como la que acostumbran a tomarse las jovencitas, con la idea de ver el nacimiento de tus senos. Dijiste que no que no te gustaba ese tipo de fotos.
Respeté como siempre tu voluntad, pero insistí que te la tomaras encima de la ropa, con una blusa que te siluetara bien, seguía teniendo la premura de ver como eran. Te negaste de nuevo y esas negativas me han frustrado, pues sigo pensando que debo hacer ese poema y que irremediablemente tendré que ver otros senos en otra joven para escribirlo. Claro que no lo quiero hacer, mi deseo ferviente es hacerlo sobre los tuyos, así que esperaré otro tiempo para ganarme tu confianza con la esperanza de poder ver, así sea la silueta de ellos y poder hacer ese poema. 
Ojalá te decidas pronto. Lo necesito. 

viernes, 16 de noviembre de 2018

Carta No.4

Querida Juliana.
Hoy quiero continuar contándote lo que a la postre ya sabes. Todos los días pedía fotos tuyas y tú gentilmente me las enviabas, eran fotos preciosas donde yo podía observar con detenimiento tu hermosa figura, tu escultural cuerpo y la línea agradable de tu talle.
Me embelesaba por largos minutos viendote en la pantalla de mi portátil y a veces delineaba con mi dedo los contornos sinuosos de ese cuerpo escultural; apreciaba tu cuerpo de negra bella, joven y llena de vitalidad; me entretenía mirando tus ojos, tu nariz y esos labios rosados que me atraían e invitaban irremediablemente al beso.
Miraba la curvatura perfecta que delineaba tu blusa sobre esos senos erectos y provocativos, eso hizo que me atreviera a dar un paso más atrevido, cual fue indagar tímidamente por tus senos, por eso te pregunté con temor que cómo eran, no contestaste, por eso tuve que aventurar otras preguntas y te las hice:
¿Suaves o duros? y contestaste al rato con mucha seguridad, dijiste: ¡Duros!
¿Grandes, medianos o pequeños? dijiste: ¿Grandes!
¿Los pezones son rosados o morenos?  y con mucha seguridad me dijiste: ¡Morenos!
Luego, en un cambio de genio del que ya me estoy acostumbrando, diste un giro a la conversación y me dijiste en forma seca: ¡No pregunte más por eso!

jueves, 15 de noviembre de 2018

Carta No.3

Querida Juliana.
Prosigo contándote en detalles, paso a paso, lo que tu también sabes, pues eres protagonista, aunque pasiva de ésta historia.

Luego que te conté lo del personaje de mi historia, comencé a visitar seguidamente tu muro para mirar las fotografías que habías publicado, pero me di cuenta que tenías muy pocas fotografías tuyas, y observé que permitías que tus amigas subieran las de ellas. observé que en tu perfil de messenger tenías una fotografía, la cual le habías puesto un efecto de orejitas y nariz de animal, eso me molestó un poco y tomé la decisión de decirtelo.

En efecto te dije que no había derecho que con una cara tan bonita como la tuya, te dieras el lujo de negarnos la posibilidad de apreciarla con esas orejitas y esa nariz, que la cambiaras y que mostraras tu belleza. Sentí que te gustó que te lo hubiera dicho, pues me diste las gracias e inmediatamente subiste una en blanco y negro donde te mostrabas con todo esplendor.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Carta No. 2

Me sentí alegre porque me pediste de contacto en Facebook y yo como un loco corrí a aceptarte, lo hice tan rápido como me lo permitió la Internet, tenía miedo que te arrepintieras y retiraras la solicitud.

A partir de ahí comencé un tipo de relación tímida, primero dándo me gusta a algunas fotos tuyas, mientras tú le dabas me gusta a varias publicaciones mías. Un día inicié conversación, te puse el tema de la lectura y afortunadamente tu seguiste el hilo de la conversación. Yo lo hacía con timidez y temor por miedo a ahuyentarte de mi muro. 
Te hablé de la lectura, entonces me dijiste que tenías una tarea de literatura y que debías leer en el colegio un cuento que se refiriera a nuestro pueblo. te dije que te lo mandaba al correo y me diste una dirección de Email, bastante larga, te lo envié ahí y a partir de ese momento te hablé de mi cuento: "Las tres piedras mágicas de Antonia" te pregunté que si lo habías leído, me dijiste que no, entonces te lo envié al Email que me diste.

Primera carta

Querida Juliana.
Esta página de blog es únicamente para tí, no la haré publica, a no ser que andando el tiempo cambie de opinión o que tu me autorices a hacerlo.

Este será un rincón íntimo donde día a día, escribiré unas pequeñas notas dedicadas a ti. Comenzaré contando como me fijé en tí: 
Yo dedico mi tiempo libre a una de mis más grandes pasiones; la lectura y a escribir, pues escribo cuentos, poemas y algunas columnas de opinión.

En uno de mis cuentos, el personaje central era una muchacha de quince años, de piel morena, de estatura espigada, dientes blancos y labios rojos que tenía la particularidad de tener unos senos desafiantes, redondos y duros, con unos pezones morenos y erectos que, aún sabiendo que era un personaje nacido de mi fantasía, me cautivó. 

Podría decir que me enamoré de ese personaje, y trataba de encontrarlo físicamente en cualquier joven de mi pueblo.