Te cuento que hoy por hoy sufro una gran confusión, no sé si todos los poetas la sufren, pero yo la sufro en gran medida, ya que al momento de sentarme a escribir esta carta comienzo a dudar, si tú realmente existes o si la que existe es Toña la muchacha de mi cuento.
He caído en alucinaciones nocturnas donde no sé si sueño o estoy despierto y en dichos sueños unas veces hablo contigo y otras veces con Toña, total son tan reales mis sueños que comienzo a desvariar sin saber a ciencia cierta si estoy despierto soñando o en mi sueño siento estar despierto, total en cada uno de esos episodios apareces tú, la Juliana que creí que se parecía a Toña y otras veces aparece la joven provocativa Toña pareciéndose a tí.
De toña lo único que tengo es la imágen tuya y de tí la visión idílica que tengo de Toña y como en la realidad ninguna de las dos conversa conmigo, me valgo entonces de la imaginación y converso con ambas en distintos momentos y en distintos sueños. Hoy por lo menos no sé si te escribo a tí que te pareces a Toña o le escribo a la Toña que se parece a tí.
Solo espero que una de las dos me aclare los pensamientos y que no me dejen perdidos en el laberinto de mi delirio.
Un abrazo para las dos.

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