Prosigo contándote en detalles, paso a paso, lo que tu también sabes, pues eres protagonista, aunque pasiva de ésta historia.
Luego que te conté lo del personaje de mi historia, comencé a visitar seguidamente tu muro para mirar las fotografías que habías publicado, pero me di cuenta que tenías muy pocas fotografías tuyas, y observé que permitías que tus amigas subieran las de ellas. observé que en tu perfil de messenger tenías una fotografía, la cual le habías puesto un efecto de orejitas y nariz de animal, eso me molestó un poco y tomé la decisión de decirtelo.
En efecto te dije que no había derecho que con una cara tan bonita como la tuya, te dieras el lujo de negarnos la posibilidad de apreciarla con esas orejitas y esa nariz, que la cambiaras y que mostraras tu belleza. Sentí que te gustó que te lo hubiera dicho, pues me diste las gracias e inmediatamente subiste una en blanco y negro donde te mostrabas con todo esplendor.
De ahí en adelante tuve la osadía de pedirte que me enviaras fotos tuyas para admirar tu cara, tu cuerpo y tú me complacías inmediatamente mandando cada vez dos o tres fotos, las que yo recibía con alegría y pasaba horas viéndolas, admirándote y observando cada detalle de tu cuerpo.

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