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lunes, 19 de noviembre de 2018

Carta No.7

Querida Juliana y querida Toña
Ahora escribo para ambas, y lo seguiré haciendo hasta que despeje las dudas que me agobian y que se presentan en mis sueños. Una noche, cuando todavía una de ustedes me contestaba el chat en las redes sociales, me atreví de improvisar un poema, donde decía que esa noche soñaría contigo y que de mi sueño partiría hasta tu lecho y me acostaría a tu lado.
Te dije que con mucha suavidad y ternura besaría tus labios y que recostaría mi cabeza sobre tu pecho, que escucharía el palpitar acelerado de tu corazón y que mi mano tibia rozaría tus senos. Que acariciaría tus pezones con mucha ternura.
Que bajaría mi mano lentamente desde tu pecho hasta tu ombligo y que me detendría ahí jugueteando en tu vientre plano para después lentamente bajar bajar hasta tu sexo, el que acariciaria delicadamente hasta lograr tu máxima excitación.
Finalmente acercaría mi sexo a tu sexo y delicadamente te penetraría con mucha suavidad hasta lograr tu orgasmo.
Te molestaste e inventaste una historia, yo me preocupé, tenía miedo de perder la comunicación contigo. Luego hice varios intentos hasta que con una manito arriba me diste de nuevo la oportunidad de continuar el dialogo. Un dialogo de sordos pues soy el único que escribe. Tal vez eso es lo que ha ocasionado mi delirio, pues no sé si hablo con Juliana o con Antonia mi personaje de fantasía en mi cuento.
De todas maneras me he dado cuenta que no lees este blog o mis cartas, pero eso ya no me importa, seguiré escribiéndolas así no la leas tú, tal vez cuando permita que todos la lean alguién, tú, Antonia u otra persona se interesarán por leerlas y comentarlas.
Hasta mañana, así no leas.

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